¿Te defiendes o quieres venganza?

Me llama la atención, como la venganza está tan mal vista, pero al mismo tiempo es tan parte de nuestra cultura y tenemos miles de inputs sobre el tema, en historias, telenovelas, juicios, canciones en los últimos meses y muchas películas exitosas (casi todas las de Tarantino, Corazón valiente, V de Venganza, la franquicia de Los Vengadores, etc.).

¿Será que en el fondo nos gusta la venganza? ¿Será que nos gustan esas historias donde el que hace algo malo termina recibiendo su merecido?

Seamos honestos, todo esto es alabado, ya que pocas cosas generan tanta satisfacción como una buena venganza. Todos hemos sentido esas ganas de hacer algo en contra de una persona cuando hemos sido parte de lo que consideramos una injusticia hacia nosotros o hacia quienes amamos, incluso en ocasiones siendo esto último más fuerte que un ataque personal.

¿Quizás malinterpretamos la venganza con la acción de defenderse y/o desahogarse?
Defenderse y desahogarse son legítimas, implica responder *en el momento*, cuando sucede algo en tu contra. Demostrar comunicacional o verbalmente nuestra incomodidad y nuestro sentir, sin agredir físicamente a otro, pero sin guardar mucho. Por otra parte, el vengarse podría considerarse más venenoso, puesto que hay más elemento involucros; una planificación, mucha energía y tiempo para llevar a cabo esa acción en contra de otra persona.

¿Entonces de qué manera gestionar cuando consideres que tus límites han sido cruzados y no respetados? ¿Cuándo sientas que has sido vulnerado, maltratado o devaluado de algún modo? Cada uno es libre de afrontar como guste esas situaciones, yo en lo personal, soy partidaria de defenderse y de expresar la incomodidad. Pero esa soy yo y ¿tú que haces?

Ahora, si aun así decides vengarte… Pues canaliza ese dolor y deseos potencialmente destructivos hacia una actividad creativa. Transfórmala en algo socialmente aceptado y culturalmente valioso, es decir, en la expresión de tu arte. Porque una venganza camuflada en espectáculo no es fea; es poética, es ejemplar, es grandiosa. Muchos de las mejores obras en la historia han surgido de momentos de vacío, de conflicto o sufrimiento que se han sublimado (1) en una expresión creativa y artística que toca el alma de quienes la logran contemplar. Sin ir más lejos y analizando la actualidad, tenemos el vivo ejemplo de esto en Shakira y todo lo que ha hecho el último tiempo, quién ha sabido canalizar tan bien su energía en una fuente de inspiración, de terapia y consagración artística.

𝒮𝑒 𝒹𝑒𝓈𝓅𝒾𝒹𝑒, 𝑅𝑜𝓈𝓈𝒶𝓃𝒾.

(1) En psicología, la sublimación se refiere a los impulsos humanos que se utilizan para canalizar sentimientos o impulsos problemáticos o inaceptables, hacia algo positivo.

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